lunes, 17 de febrero de 2014

El cuidador

La semana pasada estuvIMOS en el traumatólgo. Recalco el plural por varias razones. La primera, porque sigo sin estar acostumbrada a tener compañía en los momentos "difíciles" o "importantes" de la vida. Crecí con una madre viuda que, en general, sólo tenía tiempo para trabajar (no es que fuera "workaholic", es que era responsable y no quedaba de otra para sacar a su familia adelante) y, cuando no trabajaba, lo que quería era descansar (obvio). Así que crecí aprendiendo a ser "independiente y autosuficiente", cosa que agradezco. Pero el precio de eso fue que nunca hubo nadie conmigo en los "buenos y en los malos" momentos. Lloré y celebré yo sola. =P

Enigüey, Juanjo se tomó el día libre para acompañarme al traumatólogo, cosa que agradezco un montón. Estuvimos un buen rato en la sala de espera. Juanjo leyendo el periódico en su tablet y yo muerta de risa con California 83, de Pepe Colubi, en mi Kindle. La gente me volteaba a ver con mis carcajadas. Entré con el médico de lo más contenta. Poco me duraría ese estado de despreocupación. Estoy acostumbrada a que los médicos, en general, quieren que vayas al grano. Tienen poco tiempo y a duras penas te auscultan.

Así que cuando el médico me preguntó "¿Qué te pasa?" empecé por "tengo una hernia discal". Y él corrige: "No me has entendido. Qué te pasa a ti? Qué te duele? Cuales son tus síntomas?". Así que empecé a relatarle todos mis males. Después de unos cuantos, me empieza a corregir y me dice "Que te veo venir. Yo estoy en plan optimista y tú en plan pesimista. Quiero la versión optimista". No le dije nada, pero pensé: "Vamos a ver. Uno no va con el cura a decirle lo bien que se porta, lo buena persona que es y lo bien que le va en la vida. Yo vine aquí a decirte al dedillo TODO LO QUE ME DUELE".

El caso es que se me vino el mundo encima. El médico se puso en plan "Pero por qué razón llevas más de 10 años con estos dolores? Lo tuyo es un drama. Es un drama que, después de media hora de pie, tengas dolor en los pies el resto del día". Y se me vino el mundo encima. En algún momento pareciera que fuera mi culpa llevar tantos años con dolor.

Total, que éste sí me revisó a fondo. Me puso a caminar de putillas, de talones, normal... Me empezó a apretar la planta del pie para ver dónde me dolía. Cuando encontró el punto, lo siguió apretando durante los como 20 minutos que estuvimos hablando del tema.

Salí de ahí "culpable", con los pies hechos una mierda de tanta revisión y con unas cuentas por delante de la ostia. Me mandó hacer resonancias y radiografías y me recetó una porquería que cuesta casi €60 la caja.

Pero a los dos días de probar la medicina, por primera vez en más de DIEZ AÑOS pude volver a caminar sin dolor. Me duró menos de un día, pero fue como ir a Disneylandia. Alguna vez comenté con mi madre que me gustaría tener "patas de elefante". En los documentales que he visto de National Geographic me parece que tienen unas patas muy cómodas, como muy acolchonaditas. Y justamente así me sentí ese día. Durante unas horas pude tener mis añoradas patas de elefante. Y entonces entendí de dónde viene mi depresión. Y entendí que aguanté mucho antes de que ésta llegara. No es que sea infeliz con mi vida, o que no me sienta realizada, porque no es así. De verdad me gusta mucho cocinar y, aunque sea algo efímero, eso me hace sentir realizada. Me hace sentir realizada colgar en Facebook una foto de lo que cociné y que mi familia le eche piropos al plato desde el otro lado del charco. No necesito salir en los periódicos. Con el reconocimiento de la gente que me conoce y me quiere es suficiente para mí. Y, el mejor de los piropos, por supuesto, son los platos limpios.

Desafortunadamente, hace muchos años que eso que tanto me gusta hacer, cocinar, lo hago en medio de un mundo de dolor en los pies y la espalda. Y, desde el año pasado, también en la muñeca y mano derechas.

El sábado fue cumpleaños de Juanjo y, como veía que resistía, fueron a llamar a otro elefante...

No, como vi que estaba un poco mejor y como no sabía qué regalarle, le ofrecí prepararle su comida favorita. No es nada complicada: ensalada de salmón ahumado y solomillo con foie. Cierto que tuve que ir al Corte Inglés a buscar el foie y, al volver, ponerme a hacer la comida. Pero no es eso lo que hace una persona normal que se dedica a su casa todos los días? Eso y muchas cosas más?

Pues sólo con eso, en la noche tenía un gran dolor en la muñeca derecha y me volvió el de los pies y la espalda. Sé que lo mío no se quita de un día para otro, que no hay ninguna medicina milagrosa y que la mejor medicina es la actitud. Pero me di cuenta de que vivo como cancerosa. En cuanto sale un poco el sol yo voy y lo tomo. No me quiero arriesgar a haber estado bien "por última vez" y no haberlo aprovechado. Cuando vives envuelta en el dolor te vuelves adicta a los pequeños momentos sin él.

Sigo tomando mi "té nocturno", pero de momento va ganando la medicina nueva. Lyrica, se llama. Ahora me cuesta trabajo levantarme. Y empiezo a notar el hambre que dicen que puede generar como efecto secundario. Y algo de mareo. Pero si me quita el dolor estoy dispuesta a intentar vivir a dieta.

El otro día haciendo zapping me topé con un reality en el que hablaba una mujer que había superado un cáncer. Poco después de eso, su marido se enfermó y fue ella la que lo tuvo que cuidar a él. Y dijo que es mucho más fácil ser el enfermo que el cuidador. Yo no me había puesto a pensar en eso, aunque he notado el estrés que ha supuesto para Juanjo todo esto. Intento evitar en todo lo que puedo darle más trabajo, pero eso no quita que su situación es la que es en esta pesadilla.

Así que, desde aquí, va mi más grande dedicatoria y reconocimiento a ese hombre que tiene el buen tino de pedirse el día para acompañarme a una cita médica que pudo y resultó ser dura. Que NUNCA se ha quejado por nada de lo que nos ha pasado. Que se sigue levantando todas las madrugadas para desayunar en casa e ir a trabajar. Que ha sacrificado los últimos dos meses sus sábados de bici para llevar a Ale a nadar, porque yo ya no puedo llevarlo y porque no consigo que lo cambien a los viernes en la tarde. Que pone mi salud por encima del presupuesto familiar al decidir que me hagan los estudios por lo privado en lugar de esperar algunos años a conseguir que me los hagan por lo público y que, a pesar de todo, me sigue queriendo.

Desde aquí mi más grande gratitud por haber eliminado mi lado solo. Ya no estoy sola ni en las buenas ni en las malas. Ha estado ahí cuando he ganado premios y salido en el periódico, cuando me tuvieron 12 horas dilatando para que Ale terminara saliendo por cesárea, mientras él se dedicó en cuerpo y alma a mantenerme entretenida con lo que pudo, el periódico, sus chistes, etc., para que yo no pusiera tanta atención en las horribles contracciones que produce la oxitocina. Siempre está conmigo, siempre está de mi lado.

Simplemente por todo eso tengo que salir de esto. No sé cómo, pero tengo que hacerlo. Mi hombre necesita un break. Y yo un cuerpo nuevo. =/

1 comentario:

  1. He llorado mucho al leer esto. En gran parte por emoción, en parte por agradecimiento hacia ese hombre maravilloso que tienes a tu lado y en parte por tristeza, que no remordimiento. Tristeza por no haber podido estar contigo "en las buenas y en las malas" de la manera que tú hubieras querido. Lo estuve de la manera en que yo lo entendí, de la manera que soy y de la manera en que te podía realmente ayudar a ti, en nuestras circunstancias. Como dijo aquel escritor: "Somos nosotros y nuestras circunstancias". La fortaleza de espíritu, la autosuficiencia y la independencia tienen costos muy altos. Pero son los que la hacen sobrevivir a una. Y yo quise formar dos SOBREVIVIENTES, autosuficientes, independientes, responsables, útiles a sí mismos y a los demás y con capacidad de ser felices. Al leerte me he convencido -una vez más- de que mi misión está cumplida. El que seas capaz de ver tu pasado sin resentimientos y de reconocer todo lo que el presente te ha traído -bueno y malo- sin considerarte una víctima, me habla de tu grandeza interior y tu fortaleza. Tu situación NO ES NADA FÁCIL y reto a quien se atreva a calificarla de tal. Sólo una sabe lo que vive y como lo vive. Estoy MUY orgullosa de ti y MUY agradecida con tu marido. Y te quiero con todo mi corazón.

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