Llevo varios días encadenados "malos". Desde el viernes pasado que me dio una contractura más o menos a la altura de la L1-L3 y tuvimos que llamar a urgencias porque no me podía mover. Me inyectaron Nolotil y, con todo el dolor de mi corazón, volví al Enantyum durante unos días. Porque justo estaba consiguiendo quitarme el dolor de una úlcera de duodeno, seguramente provocada por dicho antiinflamatorio. Total, que salí de la contractura, pero volvieron todos mis dolores habituales (pies y espalda) con mucha enjundia.
Me paso la mañana medio borracha por la Lyrica y con dolor de espalda. Ayer, de la desesperación, di cuatro caladitas a mi "hierbita". Como si me hubieran inyectado en vena, a los pocos segundos el dolor había desaparecido. Pero como a la media hora empezó un colocón muy desagradable. Empiezo a entender el porqué del uso recreativo. Es cierto que aprecias las cosas con mayor intensidad. Pero no puedes (al menos yo) meterte en cosas demasiado serias. Ayer me anclé al canal NatGeo Wild, que pone casi puros animalitos, y pasé un rato sorprendiéndome con lo que ahí mostraban. El HD+Colocón tiene su cosa. Pero es muy desagradable porque me da la sensación de que no soy capaz de controlar lo que vaya a hacer o decir y me da miedo hacer o decir algo que no deba y mostrarme como una desagradable drogadicta. =/
El caso es que hoy estuve despertando intermitentemente toda la madrugada y, cuando Juanjo se levantó a las 6, agarré mi celular y me puse a contestar chorradas en FB. Y, como mi madre estaba conectada, platiqué un ratito con ella por messenger. Así que ya no me dormí. Aproveché el tiempo extra para arreglarme un poquito y estar más presentable.
Cuando volví a casa, después de dejar a Ale en el colegio, fui al pan y luego a la farmacia. Y al pasar por delante del bar que está debajo de mi casa me encontré con un par de "borrachuzos" (no eran ni las 10 de la mañana y ya estaban con sendas copas coñaqueras de contenido sepia (desconozco lo que estaban tomando, pero tenía toda la pinta de "pelotazo matutino"). Los vi y seguí con mi camino cuando uno de ellos me suelta un descarado "Hooolaaaaaa!". Como buena señora casada y respetable hice caso omiso de su saludo, pero la verdad es que me levantó mucho el ánimo. Es sumamente raro y exótico que por estos lares los señores intenten ligar, así que el piropo tiene más valor que el que pueda tener cualquiera de Guadalajara. Esto quiere decir que, jodida, borracha y todo, todavía llamo la atención. Con mi corte de cabello "cómodo" porque no me da el cuerpo para peinarme como es debido y mi maquillaje rápido del diario, aunque un poco más elaborado de lo habitual, sí.
Mi madre me dio la buena noticia de que encontró los cassettes de la entrevista que le hice a mi Abuela acerca de nuestros antepasados, porque durante algunos años tuve el proyecto de hacer una novela con todas esas historias. El proyecto se quedó archivado debido a mi imposibilidad de ir a Ahualulco a investigar algunos datos históricos, como fechas de los Cristeros y la Revolución, cuando llegó la electricidad y el tren a esos lugares, cómo era la vida antes de la llegada de esa tecnología, etc. Cosas de ambientación ya que, aunque va con el fin de entretener, no deja de ser una novela histórica, aunque no hable de ningún personaje "célebre o conocido".
Pero bueno, si el cuerpo me da, con la tecnología que hay ahora igual puedo contactar con alguien que me facilite esos datos. Con hacer el intento sólo pierdo tiempo. Y básicamente es lo que hago últimamente. Perder el tiempo acostada, intentando estar entretenida para no pensar en lo que me pasa, que no salgo, que los meses pasan y yo sigo torturada por el dolor constante y por las medicinas que me recetan y me quitan lucidez.
Ahora tengo que hacer el esfuerzo de fingir que soy una persona sana y normal y terminar de configurarle a Ale su disfraz de payaso que pidieron para el Carnaval. En ese sentido, me entra un poco la culpa, porque mi señor padre puso el listón muy alto cuando yo era niña. Pero claro, él era un artista. Pintaba al óleo y todo. De hecho, el olor del aguarrás de los estudios de pintura me resulta agradable, porque me transporta al estudio de mi padre, que siempre estaba con algún proyecto. Viendo todo esto, cuesta creer que fuera una persona tan torturada por su pasado, su madre, su vida, su educación y su manera de pensar versus el encanto de mi madre. Y, aunque sólo fueron cinco años y en cierta forma su manera de ser conmigo me perjudicó, me siento afortunada de haberlo conocido y de haber podido disfrutar "su lado bueno". Tengo recuerdos de cómo me enseñó a iluminar: "no te salgas de la ralla", me decía. Y me entraba una culpa enorme cuando algún ralloncito se salía de la figura. De hecho, todavía me sigue incomodando. Y no alcanzo a distinguir si eso es por sus instrucciones precisas o por mis afanes perfeccionistas.
En fin. Gracias, señor borrachuzo, por hacerme el día. Y disculpe mi malas maneras por no haber correspondido a su cordial saludo, pero suelo huir de las situaciones que implican peligro varonil. No es nada personal. =P


