Esto es, primordialmente, un santuario de desahogo. Se admiten consejos, opiniones (incluso contrarias y opuestas, siempre y cuando se mantengan dentro del respeto elemental) y, sobre todo porras. Lo que no se admite, bajo ninguna circunstancia ni pretexto son las críticas. Esto va de recuperarme, no de hundirme. Al que no le guste, que no vuelva.