sábado, 28 de junio de 2014

Nueva vida



El viernes 20 por fin me hicieron la rizolisis. Fue una transición más amable que la de la infiltración, seguramente porque me pusieron sedación y no me enteré. Salí al mediodía bastante molesta, pero afortunadamente pude dormir gran parte de la tarde y lo superé más o menos bien.

Ayer, a una semana del tratamiento y con dos sesiones de rehabilitación, puedo decir que casi soy persona normal otra vez. Mi capacidad para caminar aumentó considerablemente, estoy tomando una o ninguna pastilla analgésica al día y casi hago vida normal. Es casi como respirar de nuevo.

Pero la lucha sólo acaba de empezar. Como no quiero volver a caer en una crisis semejante, me he propuesto perder todo el peso que me sobra. Y esa será mi lucha diaria de aquí en adelante. Durante esta crisis, adquirí un nuevo juguete: una Thermomix. Bizcochos, sopas y platillos nuevos y deliciosos aparte, el aparato me ha ayudado un montón a reducir calorías. En las mañanas me preparo una especie de granizados de fruta con hielo y para las noches suelo tener hechos purés de verduras con alguna proteína, como pollo o pescado. Y al mediodía como "normal", intentando siempre diseñar un menú con muchas verduras y pocos carbohidratos. En fin. Que, de momento, no quiero ponerme a contar ni a medir. Y, en esta semana corta, ya perdí un kilo. Así da gusto subirse a la báscula!

La próxima semana tengo mi primera clase de cocina con el parato (espero que pueda conseguir colarme en muchas más) y estoy emocionada. Mis aptitudes culinarias se han visto multiplicadas una barbaridad.

Y eso. Ya les iré contando de mis progresos y avances. Por lo pronto, parece que sí estaré en condiciones de que nos vayamos de vacaciones en agosto. En cuanto se confirme, les comparto los detalles. =)