viernes, 31 de enero de 2014

Todo estará bien al final

Y,  si no lo está, es que todavía no es el final...

Lo dicen en una película: El Exótico Hotel Marigold. La verdad es que no tenía pinta de estar entretenida, pero cuando no puedes hacer más que estar acostada, haces Zapping y te quedas en lo primero que está "sólo un poco empezado" y que "no has visto". La película va de un grupo de "personas mayores" (tienen arrugas, pero se mueven mejor que yo... ¬¬ -luego, en mi situación, cualquiera se mueve mejor que yo. Enigüey...) de origen inglés que se van a la India a un "hotel barato", la mayoría impulsados por una situación económica y de soledad que no les deja mucha alternativa. Y entonces me vi en una situación parecida.

¿En qué momento de la vida uno puede decir "ya estoy viejo. Deja me instalo en mis arrugas. Yo ya cumplí y ahora me voy a dedicar a otras cosas. Por ejemplo, a dejar de preocuparme por el futuro, por 'hacer algo de provecho', por 'ser una persona de bien', etc."? Y, curiosamente, siguen siendo personas de provecho. Al menos un par de ELLAS, que encuentran trabajo y lo hacen bien. Una de ellas incluso, convaleciente de una cirugía de cadera.

A veces, durante "mis viajes" con mi infusión nocturna, mi mente se acelera y empieza a disertar. Le tengo que pedir que se calle, para poder dormir. Pero recuerdo algo de su "espích" de anoche: "todo lo que me está pasando, de alguna manera tiene que ser para mejorar. Es decir, o era una persona horrible y, al quitarme de la cabeza casi absolutamente todo, he tenido que concentrarme en, al menos, ser mejor persona, mejor madre, mejor amiga, mejor esposa. O todo esto está evitando alguna catástrofe horrorosa de la que nunca me voy a enterar". Y cosas por el estilo. El ser humano casi siempre está buscando una explicación para todo lo que ocurre. Muchas veces no la hay y de ahí las religiones. Yo me reafirmo en mi ateísmo por muchas razones que no vienen a cuento, pero a la vez me gusta creer en un equilibrio de causa y efecto, en una armonía universal que rige ciertos eventos que, en principio, parecen azarosos y aleatorios.

No me gusta pensar en un "Dios" que "pone pruebas o te pone a prueba". De hecho, eso me encabrona. Para qué chingados nos está "probando" todo el tiempo? No tiene nada mejor qué hacer? Tele, libros, aprender a tocar el piano, yo qué sé? Pero sí me gusta pensar que todo tiene una explicación, aunque pocas veces la encontremos. Eso me tranquiliza, me relaja y me da esperanza. Esperanza en que, de alguna manera, también tengo el poder de mejorar mi vida, aunque sea a través del pensamiento. Quizá no tenga el poder de cambiar todo lo que le está pasando a mi cuerpo, pero sí está en mi mano el llevarlo mejor o peor y esa es mi lucha diaria. Llevarlo mejor y ser una mejor persona para que, a pesar de ser un bulto, quienes viven conmigo tengan ganas de seguir estando conmigo y sigan pasando un rato agradable, aunque trabajen más y se esfuercen al máximo todo el tiempo, para hacer todo lo que me toca hacer a mí y no puedo.

En fin. Intento quitarme estrés de encima, porque dicen que eso me hará mejorar. Así que he intentado dejar de pensar en todas las cosas que me agobian y me preocupan, y centrarme más en el placer, ya que de todos modos he de estar acostada la mayor parte del tiempo, postura que, por otra parte, es casi "natural en mí". =P

Intentaré, en futuras ocasiones, dejar preparada mi herramienta para conservar mis disertaciones infusionezcas, a ver si sale algo interesante. No prometo publicarlas porque igual y son basura, pero quién sabe... =)

domingo, 26 de enero de 2014

Esto ya es de risa

Llevo desde el viernes sin tomar NINGUNA DROGA, a causa de un catarro (y de que he estado razonablemente bien, catarro aparte). Si puedo hacerlo, evito tomar cualquier tipo de droga durante los catarros, porque me duran menos, aunque sean peores de soportar. Cabe destacar que esta temporada en ese sentido me ha ido bastante bien, teniendo en cuenta lo largo y molesto que es el invierno aquí, que este año decidí no vacunarme contra la gripe y que, debido al esfuerzo requerido para sentarme, también estoy comiendo menos.

Ayer ya estaba bastante mejor del catarro. Parece que fue uno leve. Y hoy, al despertar, antes siquiera de abrir los ojos, todo me empieza a dar vueltas. VÉRTIGO!!! Ach!!!

Me dio por primera vez cuando estaba embarazada de Ale y me acojoné. Me volvió a dar alguna vez después de que nació. Y hoy. Justo empiezo a estar medio bien de todo lo demás, me limpio de drogas un par de días y me aparece otra chorrada. De verdad...

Una chorrada que no va a ningún lado, que no me mata, pero que tampoco me deja hacer nada, porque la sensación de movimiento es constante y está yendo a peor. Todo da vueltas y tienes miedo de hacer el menor movimiento con la cabeza. Encima que yo soy de náusea fácil ante las vueltas (de niña me bajaban vomitando de la rueda de la fortuna) y siempre he evitado todas las atracciones que se limitan a dar vueltas.

En fin. Mi huesero tenía razón: el Válium me tenía hecha una piltrafilla emocional. Desde que lo dejé soy otra persona. Creo que me sigue doliendo lo mismo, pero lo llevo mejor. Aunque estos días sí que he tenido alguna mejoría. Pero también me lo tomo con calma. No me quiero venir abajo con la siguiente recaída. Prefiero estar preparada y tomármelo como algo "natural", parte del proceso, e intentar ser más paciente.

Llevaba toda la temporada navideña empeñada con un juego de buscar cosas y, cuando terminó "la carrera" la verdad lo agradecí. Ahora llevo desde el viernes con el empeño de terminar, por fin, de leer Apocalipsis, de Stephen King. Mi Kindle marcaba poco más de 30 horas de lectura. Hacía mucho que no leía un libro tan largo. Encima, parece que ésta es una versión en la que míster King se dio vuelo agregando todo lo que le dio la gana. Es decir, una versión posterior a la original publicada por su editorial y en la que le obligaron a recortar mucho "porque era demasiado largo". La verdad es que alguna cosilla yo sí le cortaba. Hubo alguna parte en la que me pasó un poco como aquel pasaje del Quijote en el que se avienta una disertación eterna sobre la espada y la palabra que, si bien puede ser valiosa culturalmente y como parte de la obra, no aporta nada a la historia y lo que deseas es que el señor termine de disertar de una puñetera vez.

Y esto me lleva a los libros que más tiempo me ha costado leer:
1. El Quijote: dos años. Leía un capítulo por noche, más o menos, combinándolo con alguna otra lectura ligera, para no hartarme. Y que no se malinterprete. Es una gran obra y me siento orgullosa y afortunada de haberla leído, pero es pesado.
2. Cien años de Soledad: algunos meses. Este libro es más llevadero, pero llega un momento en el que, literalmente, te da vértigo (=P) porque como son varias generaciones y todos los personajes se llaman igual ya no sabes quién es quién y sigues leyendo un poco por inercia...
3. Noticias del Imperio: algunos meses. Éste lo disfruté más, aunque también requiere uso fuerte de CPU pero, en mi opinión, es más disfrutable que los anteriores. Quizá también porque tengo más cosas en común con esta historia y porque, tras bambalinas, te ilustra uno de los más grandes personajes de la historia de México como un ente un poco genio y simpático a la vez, cosa que nunca verás en los libros de texto ni en ningún punto de tu educación acerca de Benito Juárez. Yo creo que es una obra muy útil si te quieres ver un poco más "la foto completa" de una parte concreta de la historia de México.

Y ahora que me he dado el lujo de desviarme un poco de todo mi historial médico chorra, me voy a vestir, que vamos al servicio médico, a ver si me recetan algo que me ayude a dejar de sentir movimiento involuntario. =P

viernes, 17 de enero de 2014

Experimento con plantitas: Día 1

Consultando con quien me trata de mis males, me preguntó lo que tomo y, como es de confianza, le incluí mi incursión en el uso de la María como analgésico. Y me dijo que mejor esta plantita que el Valium para dormir, porque a la larga el Valium puede causar depresión. Cuando le comenté que hace años que dejé de fumar y que, por lo tanto, el regusto que se me queda al fumar la susodicha planta me desagrada, me recomendó que la consuma en forma de infusión. Así que anoche calculé lo que aproximadamente se quemaría en un par de caladitas de pipa y agregué una ración normal de una mezcla de Valeriana y otras porquerías para inducir el sueño que compré en La Casa del Té (o sea, todo plantas inocuas y legales), más que nada para que tuviera algo de sabor normal. Me dijo que tardaría un poco más que fumada en hacerme efecto, y yo le dije que quizá igual que tomarse una pastilla.
Pues no. Aunque sea ingerido en infusión, a los pocos minutos de empezar a tomarme mi té me empecé a llenar de paz y se me empezaron a ir TODOS los dolores. Son pocos minutos los que me dura esta anestesia, pero suficientes para recordar lo que es la AUSENCIA TOTAL DE DOLOR y cargar un poco las pilas. Fue lo único que tomé para dormir. Tuve que recurrir también a mi Ipod, porque cenando vimos The Big Bang Theory y se me quedó pegada la cancioncita de la presentación y no me dejaba dormir. Pero después de escuchar 3 ó 4 canciones de las mías consideré que ya estaba suficientemente relajada, así que paré el Ipod y me quité los audífonos. Y me dormí. Increíble!!! Sin más trámite!!!
Tuve algunos cortes de sueño durante la madrugada, pero fueron breves. Soñé con mi abuela, como estaba en "sus buenos tiempos": rellenita, con su cabello teñido de negro y su habitual energía y sentido del humor. Había "llegado de visita", aunque yo "sabía" que la había mandado mi madre para que me ayudara con todo esto. Y dentro del sueño recordé "vagamente" que ya había muerto, pero como la estaba viendo ahí, me dije: "Ah, pos igual y me equivoqué, porque aquí está. Qué bien!".
La verdad es que, aunque sea en sueños, sienta bien estar un poco con la gente querida, especialmente con aquella que ya no está disponible. La noche anterior soñé con dos amigas con las que fui compañera en la primaria y con las cuales retomé contacto vía Facebook hace cosa de un año, y no nos hemos visto en persona desde que éramos niñas, pero hay muy buen rollo con ellas por escrito en los diversos medios que existen para comunicarse de esa manera. Y, aunque el sueño con ellas fue un poco extraño, también lo pasé bien. Para mí cuenta como "una salida". Y luego, al comentarlo con ambas, nos reímos un poco del asunto, así que algo más que buenas sensaciones me aportó el sueño.
Hoy amanecí hasta contenta. Me desperté media hora antes de que sonara mi despertador (cosa sumamente inusual en mí. Yo despierta y con ganas de levantarme a las 6:45 de la madrugada!!! Pero dónde se ha visto semejante despropósito!!!) y aproveché para bañarme y arreglarme un poquito. Ale también se levantó temprano, así que pude sumar a mi buen estado de ánimo mi "terapia musical".
Esta terapia la descubrí de una manera un tanto inusual: el miércoles Ale se levantó roñoso, MUY roñoso, y se pasó llorando casi todo el tiempo que pasó entre que lo vestí y nos fuimos al cole. Y como yo no tengo energías para soportar tanta roñitud, ni ánimo para escuchar tanto llanto, agarré mi Ipod y me puse a escuchar buena música mientras mi niño daba su concierto. Lo siento por los vecinos, pero no me iba a poner a discutir con él, porque en mi experiencia no sirve de nada. Así que le preparé el desayuno toda contenta y hasta bailando mientras él berreaba tirado en el suelo del pasillo.
Cuando terminó de desayunar y que ya se había calmado, porque me senté con él y le puse lo que yo estaba oyendo en una bocinita que tenemos, le di las gracias por el descubrimiento que me acababa de regalar: LA MÚSICA.
Y desde entonces me abrazo a ella como a un clavo ardiendo. Hoy que fui al súper, aprovechando que a mi teléfono nuevo le aguanta muy bien la batería y además tengo una de repuesto, me pasé toda la compra oyendo música. Una maravilla, de verdad! Me dolían los pies, un poco la espalda y llevaba una taza de esas térmicas llena de leche, porque también empecé hace un par de días con dolor de úlcera o esofaguitis (o lo que seą) y como la leche lo aplaca, pues voy dando traguitos. Así que, con los mismos dolores, pero con mejor ánimo gracias a la música y a haber descansado en condiciones, el trabajo fue menos duro.
Una aclaración: que quede constancia que aquí no se critica a nadie que consuma drogas, pero tampoco estoy alentando al uso de las mismas, legales o ilegales. Sigo convencida de que lo mejor es meterle las menos porquerías posibles al cuerpo y, si yo he empezado a tratarme con plantas alternativas, ha sido por desesperación y porque poco tengo ya qué perder. Que nadie me culpe de que yo he recomendado nada, porque no es así. Al menos no es esa mi intención. Sólo estoy comentando mi experiencia. Pero tal como están las cosas últimamente, hay que poner instrucciones para todo y, como dice mi marido:"no introducir por vía rectal". =P
Estoy llevando el día con la misma cantidad de analgésicos, pero he eliminado del tratamiento los antiinflamatorios, sobre todo por el dolor de estómago. Y estoy llevando el día con mucha mejor cara y ánimo que ayer. Un día a la vez y el de hoy ha sido mucho mejor. Mañana ya veremos. Disfruto el ahora, que suele durar poco. =)

jueves, 16 de enero de 2014

Welcome to the pain



El nombre de este blog está basado en la "filosofía de los que acuden a AA" (aclaremos que yo no he estado en ninguna reunión de esas. Lo sé por las películas. Y no, no soy alcohólica, aunque la mayoría de los alcohólicos lo nieguen, como los masones... Tampoco soy masona ¬¬ -Tengo entendido que los masones no aceptan ateos, cosa que sí soy-). Y está en inglés porque en español como que no me termina de cuadrar. O, al menos no me parece una frase de uso común en nuestro idioma: "Un día a la vez".

En principio, la función de este blog es terapéutica (para mí). O sea, que si te aburre, te parece absurdo o cualquier otro defecto que le encuentres, muy bien. Pero limítate a no aparecer más por aquí. No voy en busca de miles de visitas, ni en convertirme en "viral", ni en aportar nada nuevo al mundo del dolor, la recuperación y la superación de las enfermedades. Voy en busca de salir del agujero en el que me ha metido mi cuerpo. Y es por eso que he puesto claramente al principio que no admito críticas. Porque, aunque vengan de desconocidos, las críticas me suelen afectar. Por eso mismo, he dejado la publicación de comentarios bajo moderación. Serán bienvenidos todos aquellos que carezcan de mala leche y críticas, aunque contengan opiniones contrarias a las mías. No tenemos que estar todos de acuerdo. Con apoyarnos unos a otros ya es suficiente.

Y ahora, para el que siga interesado en este relato, paso a describir mi historia con el dolor. Desde el principio.

La menstruación me vino a los 12 años. Y a los 13, un año después, empecé con dismenorrea (cólicos o dolores menstruales). Esos los he tenido casi todos los meses desde entonces, excepto en un par de temporadas: 6 meses que estuve en tratamiento y casi 4 años (todo mi embarazo + 3 años posteriores). Cabe decir que tengo 40 años, con lo que mi historia con este dolor en particular es bastante larga. Posteriormente empecé con un dolor de espalda que conseguí hacer desaparecer con las recomendaciones del médico de evitar actividades de alto impacto para la columna vertebral: correr, tirarme a las piscinas, saltar, montar a caballo, etc. Tampoco es que fuera un gran sacrificio, ya que más bien soy alérgica al deporte y al reloj, como Joaquín Sabina.

En el año 2003, empecé con dolor de pies, concretamente de talones. En 2004 me operaron de fascitis plantar, porque ya no podía ni caminar del sofá al baño o a la cama. Me costó 6 meses recuperarme y, aunque hubo cierta mejoría, nunca volví a estar bien del todo. Más de hora y media caminando o de pie y lo pago caro, con dolor constante y fuerte en los pies el resto del día y todo el día siguiente.

Después empezó lo de la espalda, me parece que en 2006. Me tuvieron un año a inyecciones de vitamina B12 antes de que un médico suplente me mandara con un traumatólogo que me diagnosticó una hernia discal L5-S1. Escuela de espalda, un poco de terapia, una faja, antiinflamatorios, analgésicos y pa' casa. Funcionó durante un tiempo, con un promedio de 3 ó 4 crisis por año que me dejaban completamente paralizada durante 2 ó 3 días y con mucho dolor. Así me sobreviví hasta septiembre pasado, que me dio la última crisis de la que ya no he salido.

El posible origen de todo esto es una característica genética que tengo, conocida como "hiperlaxitud", que consiste en tener las articulaciones más blandas y débiles de lo habitual, con lo que se producen lesiones constantes por movimientos tontos, aunque es raro que lleguen a fracturas. Por ejemplo, me he torcido los tobillos MILES (no estoy exagerando. Empecé a torcérmelos de niña y todavía me pasa de vez en cuando) de veces, simplemente por pisar un desnivel tonto, o una piedra o un palito. Y la mayoría de las veces termino en el suelo. El efecto es como si al dar un paso, de pronto te desaparece una pierna. Te vas...

También me he lastimado un hombro, los pulgares al bajar los asientos del cine o del teatro, la muñeca derecha con varias tendinitis que finalmente me la han dejado "delicada" y hasta la quijada. Y, de vez en cuando, tengo algún dolor tonto en la rodilla, la cadera, el fémur, el codo, etc.

Con todo eso aprendí a vivir. Con lo que ya no estoy pudiendo es con el empeoramiento junto de la espalda y los pies. Los pies, aunque no los use, me duelen TODO EL TIEMPO, al grado de que me impiden dormir. Y la espalda también, aunque de esa descanso un poco acostada sobre un cojín eléctrico-caliente.

Llevo desde noviembre yendo con un quiropráctico. Al principio tuve una mejoría impresionante, pero de hace dos semanas para acá he empeorado mucho. Me duele también la cadera, tirón en una pierna o en la otra, dolor ininterrumpido en los pies.

No soy ninguna heroína. No estoy metida en una batalla campal contra el cáncer. No me estoy muriendo. Simplemente soy una mujer de 40 años, con ganas de hacer muchas cosas, encerrada en un cuerpo tortuoso y torturado. Y es aquí en donde entra "la parte mental del asunto". Tengo muchas cosas de las cuáles disfrutar: un marido estupendo, un niño de 3 años y medio que es de lo más simpático, una situación económica decente (sobre todo teniendo en cuenta la crisis económica actual), muchos juguetes a mi alcance (Lap top, tablet, smartphone, Wii, PSP, Kindle, Nintendo DS, TV de pago) y sólo puedo disfrutar de algunos de mis juguetes. La vida de mi familia se va pasando conmigo metida en la cama o en el sofá, intentando alejar mi mente del dolor perpetuo. 

Vivo atiborrada de drogas, analgésicos, antiinflamatorios, protectores gástricos, etc., y, por lo tanto, medio atontada muchas veces. Salir se ha convertido en un lujo para el que tengo que prepararme como si fuera a correr un maratón. Lo único que hago, porque nadie más puede hacerlo, es llevar y recoger a mi niño del cole. Antes cocinaba muy bien y ahora el simple hecho de sentarme a comer ya implica un gran esfuerzo, con lo que me he visto obligada a dejar al niño en el comedor del colegio (afortunada que soy de que ofrezcan ese servicio).

Mi desesperación ha llegado al extremo de probar incluso con cierta hierba prohibida en la mayoría de los países y resulta que, sorprendentemente, me quita todos los dolores. La pega es que no me gusta consumirla durante el día, porque me lo paso dormida. Y también, que conseguirla entraña ciertas dificultades, sobre todo cuando todo tu círculo social está basado en gente "sana" que no consume ninguna de esas cosas y ya ni tabaco.

El aseo se ha convertido también en un lujo. Me cuesta mucho esfuerzo, así que también está racionado. He dejado de maquillarme y hasta decidí dejar de teñirme el cabello. Pero esto último lo consulté con mi marido y él se ofreció a aprender a teñírmelo (lo de ir a la peluquería a soplar más de 40 euros cada 3 semanas no me hace feliz).

Esta semana hablé con mi "huesero" (o sea, el quiropráctico) y me informó que las recaídas son normales, que de una situación como la mía se tarda en salir -yo tampoco esperaba resultados sorprendentes e inmediatos, sobre todo teniendo en cuenta que llevo muchos años con este tema y llegué desesperada- y que afectan mucho o "entorpecen" la recuperación el estrés, la mala alimentación, etc.

No voy a estar estresada de cojones cuando yo no hago nada más que levantar al niño y hacerle de chófer para que vaya al colegio, mientras mi marido va a trabajar, al súper, pone lavadoras, se encarga de la comida, recoge la cocina, baña y acuesta al niño, etc. Me alimento de puta madre, sobre todo desde que dejé de cocinar a finales de septiembre, cuando me declaré en huelga y dije que no podía más, que no me movía más, y "que Dios le jale y nos vamos todos de una vez" (frase de la película "Sólo con tu pareja").

Pero bueno, dado que no me voy a morir y que, en teoría, me queda la mitad de mi vida por delante, algo he de hacer para salir de esta mierda de agujero en el que he caído. En general, me distraigo los días con un juego del tablet que me pone retos, e intento pensar en una posible recuperación y todo lo que me gustaría hacer cuando ésta llegue. También intento evitar pensar en mi futuro a corto plazo, porque eso me estresa más. Estoy, otra vez, en lo que yo llamo un "periodo de stand by", en el que no puedes hacer nada, no puedes hacer planes y tampoco te puedes hacer a la idea de nada porque "tu situación es temporal". Y, cómo chingados se adapta uno a algo así?

Es por eso que, como los alcohólicos, One Day at a Time.