El nombre de este blog está basado en la "filosofía de los que acuden a AA" (aclaremos que yo no he estado en ninguna reunión de esas. Lo sé por las películas. Y no, no soy alcohólica, aunque la mayoría de los alcohólicos lo nieguen, como los masones... Tampoco soy masona ¬¬ -Tengo entendido que los masones no aceptan ateos, cosa que sí soy-). Y está en inglés porque en español como que no me termina de cuadrar. O, al menos no me parece una frase de uso común en nuestro idioma: "Un día a la vez".
En principio, la función de este blog es terapéutica (para mí). O sea, que si te aburre, te parece absurdo o cualquier otro defecto que le encuentres, muy bien. Pero limítate a no aparecer más por aquí. No voy en busca de miles de visitas, ni en convertirme en "viral", ni en aportar nada nuevo al mundo del dolor, la recuperación y la superación de las enfermedades. Voy en busca de salir del agujero en el que me ha metido mi cuerpo. Y es por eso que he puesto claramente al principio que no admito críticas. Porque, aunque vengan de desconocidos, las críticas me suelen afectar. Por eso mismo, he dejado la publicación de comentarios bajo moderación. Serán bienvenidos todos aquellos que carezcan de mala leche y críticas, aunque contengan opiniones contrarias a las mías. No tenemos que estar todos de acuerdo. Con apoyarnos unos a otros ya es suficiente.
Y ahora, para el que siga interesado en este relato, paso a describir mi historia con el dolor. Desde el principio.
La menstruación me vino a los 12 años. Y a los 13, un año después, empecé con dismenorrea (cólicos o dolores menstruales). Esos los he tenido casi todos los meses desde entonces, excepto en un par de temporadas: 6 meses que estuve en tratamiento y casi 4 años (todo mi embarazo + 3 años posteriores). Cabe decir que tengo 40 años, con lo que mi historia con este dolor en particular es bastante larga. Posteriormente empecé con un dolor de espalda que conseguí hacer desaparecer con las recomendaciones del médico de evitar actividades de alto impacto para la columna vertebral: correr, tirarme a las piscinas, saltar, montar a caballo, etc. Tampoco es que fuera un gran sacrificio, ya que más bien soy alérgica al deporte y al reloj, como Joaquín Sabina.
En el año 2003, empecé con dolor de pies, concretamente de talones. En 2004 me operaron de fascitis plantar, porque ya no podía ni caminar del sofá al baño o a la cama. Me costó 6 meses recuperarme y, aunque hubo cierta mejoría, nunca volví a estar bien del todo. Más de hora y media caminando o de pie y lo pago caro, con dolor constante y fuerte en los pies el resto del día y todo el día siguiente.
Después empezó lo de la espalda, me parece que en 2006. Me tuvieron un año a inyecciones de vitamina B12 antes de que un médico suplente me mandara con un traumatólogo que me diagnosticó una hernia discal L5-S1. Escuela de espalda, un poco de terapia, una faja, antiinflamatorios, analgésicos y pa' casa. Funcionó durante un tiempo, con un promedio de 3 ó 4 crisis por año que me dejaban completamente paralizada durante 2 ó 3 días y con mucho dolor. Así me sobreviví hasta septiembre pasado, que me dio la última crisis de la que ya no he salido.
El posible origen de todo esto es una característica genética que tengo, conocida como "hiperlaxitud", que consiste en tener las articulaciones más blandas y débiles de lo habitual, con lo que se producen lesiones constantes por movimientos tontos, aunque es raro que lleguen a fracturas. Por ejemplo, me he torcido los tobillos MILES (no estoy exagerando. Empecé a torcérmelos de niña y todavía me pasa de vez en cuando) de veces, simplemente por pisar un desnivel tonto, o una piedra o un palito. Y la mayoría de las veces termino en el suelo. El efecto es como si al dar un paso, de pronto te desaparece una pierna. Te vas...
También me he lastimado un hombro, los pulgares al bajar los asientos del cine o del teatro, la muñeca derecha con varias tendinitis que finalmente me la han dejado "delicada" y hasta la quijada. Y, de vez en cuando, tengo algún dolor tonto en la rodilla, la cadera, el fémur, el codo, etc.
Con todo eso aprendí a vivir. Con lo que ya no estoy pudiendo es con el empeoramiento junto de la espalda y los pies. Los pies, aunque no los use, me duelen TODO EL TIEMPO, al grado de que me impiden dormir. Y la espalda también, aunque de esa descanso un poco acostada sobre un cojín eléctrico-caliente.
Llevo desde noviembre yendo con un quiropráctico. Al principio tuve una mejoría impresionante, pero de hace dos semanas para acá he empeorado mucho. Me duele también la cadera, tirón en una pierna o en la otra, dolor ininterrumpido en los pies.
No soy ninguna heroína. No estoy metida en una batalla campal contra el cáncer. No me estoy muriendo. Simplemente soy una mujer de 40 años, con ganas de hacer muchas cosas, encerrada en un cuerpo tortuoso y torturado. Y es aquí en donde entra "la parte mental del asunto". Tengo muchas cosas de las cuáles disfrutar: un marido estupendo, un niño de 3 años y medio que es de lo más simpático, una situación económica decente (sobre todo teniendo en cuenta la crisis económica actual), muchos juguetes a mi alcance (Lap top, tablet, smartphone, Wii, PSP, Kindle, Nintendo DS, TV de pago) y sólo puedo disfrutar de algunos de mis juguetes. La vida de mi familia se va pasando conmigo metida en la cama o en el sofá, intentando alejar mi mente del dolor perpetuo.
Vivo atiborrada de drogas, analgésicos, antiinflamatorios, protectores gástricos, etc., y, por lo tanto, medio atontada muchas veces. Salir se ha convertido en un lujo para el que tengo que prepararme como si fuera a correr un maratón. Lo único que hago, porque nadie más puede hacerlo, es llevar y recoger a mi niño del cole. Antes cocinaba muy bien y ahora el simple hecho de sentarme a comer ya implica un gran esfuerzo, con lo que me he visto obligada a dejar al niño en el comedor del colegio (afortunada que soy de que ofrezcan ese servicio).
Mi desesperación ha llegado al extremo de probar incluso con cierta hierba prohibida en la mayoría de los países y resulta que, sorprendentemente, me quita todos los dolores. La pega es que no me gusta consumirla durante el día, porque me lo paso dormida. Y también, que conseguirla entraña ciertas dificultades, sobre todo cuando todo tu círculo social está basado en gente "sana" que no consume ninguna de esas cosas y ya ni tabaco.
El aseo se ha convertido también en un lujo. Me cuesta mucho esfuerzo, así que también está racionado. He dejado de maquillarme y hasta decidí dejar de teñirme el cabello. Pero esto último lo consulté con mi marido y él se ofreció a aprender a teñírmelo (lo de ir a la peluquería a soplar más de 40 euros cada 3 semanas no me hace feliz).
Esta semana hablé con mi "huesero" (o sea, el quiropráctico) y me informó que las recaídas son normales, que de una situación como la mía se tarda en salir -yo tampoco esperaba resultados sorprendentes e inmediatos, sobre todo teniendo en cuenta que llevo muchos años con este tema y llegué desesperada- y que afectan mucho o "entorpecen" la recuperación el estrés, la mala alimentación, etc.
No voy a estar estresada de cojones cuando yo no hago nada más que levantar al niño y hacerle de chófer para que vaya al colegio, mientras mi marido va a trabajar, al súper, pone lavadoras, se encarga de la comida, recoge la cocina, baña y acuesta al niño, etc. Me alimento de puta madre, sobre todo desde que dejé de cocinar a finales de septiembre, cuando me declaré en huelga y dije que no podía más, que no me movía más, y "que Dios le jale y nos vamos todos de una vez" (frase de la película "Sólo con tu pareja").
Pero bueno, dado que no me voy a morir y que, en teoría, me queda la mitad de mi vida por delante, algo he de hacer para salir de esta mierda de agujero en el que he caído. En general, me distraigo los días con un juego del tablet que me pone retos, e intento pensar en una posible recuperación y todo lo que me gustaría hacer cuando ésta llegue. También intento evitar pensar en mi futuro a corto plazo, porque eso me estresa más. Estoy, otra vez, en lo que yo llamo un "periodo de stand by", en el que no puedes hacer nada, no puedes hacer planes y tampoco te puedes hacer a la idea de nada porque "tu situación es temporal". Y, cómo chingados se adapta uno a algo así?
Es por eso que, como los alcohólicos, One Day at a Time.